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El futuro de la publicación académica y la comunicación académica
Unión Europea, enero 2019

Resumen Ejecutivo

El Grupo de Expertos sobre el Futuro de la Publicación Académica y la Comunicación Académica fue creado para apoyar el desarrollo de políticas de la Comisión Europea sobre la Ciencia Abierta. Se pidió al Grupo de Expertos que evaluara la situación actual respecto de la comunicación y la publicación académica, estableciendo principios generales para el futuro.

Este informe analiza los estados actuales y propone diez principios que prefiguran las características que tomará la comunicación académica en los próximos 10 a 15 años. Estos principios también sirven como un examen de las actuales deficiencias del sistema. De igual manera, el informe ofrece recomendaciones a los actores claves en el sistema de comunicación académica acerca de las mejores formas de abordar estas deficiencias. La discusión en el informe se centra en revistas y artículos, aunque también se consideran libros y monografías, así como la importancia de las nuevas y emergentes formas de comunicación académica.

Nuestra mirada se centra en el quehacer del investigador, donde las contribuciones de las investigaciones son consideradas bienes públicos. Otra referencia fundamental para este informe es situar la investigación dentro de la sociedad en general, tomando en cuenta las necesidades y posibilidades de aquellos que no son investigadores profesionales (la mayoría de las personas). La imagen de H.G. Wells del cerebro del mundo, proporciona una metáfora útil para dibujar la forma del objeto deseado.

La publicación académica (y en particular la publicación científica) ha cambiado profundamente desde la Segunda Guerra Mundial. Con pocas excepciones, las publicaciones basadas en sociedades y asociaciones han disminuido, mientras que la publicación comercial se ha vuelto dominante. Luego, desde la década de 1970, el Science Citation Index -una herramienta bibliográfica basada en citas y diseñada por Eugene Garfield- llevó al desarrollo de una métrica llamada Factor de Impacto, que ha reconfigurado las relaciones de competitividad entre revistas académicas, llevando a un modo de evaluación de la investigación basado en qué revistas los investigadores logran publicar. Finalmente, el precio de la literatura académica comenzó a subir más allá de las tasas de inflación observadas desde la década de 1980 y del crecimiento de la literatura académica, tendencias que han sobrecargado las finanzas de las universidades y centros de investigación.

La digitalización (publicación en línea) también comenzó a transformar la publicación académica a mediados de la década de 1990. Su principal consecuencia fue el cambio en el modelo comercial, desde compras de copias individuales a negociar derechos de acceso (licencias). También llevó a la práctica vender revistas en "grandes ofertas" (paquetes), donde las bibliotecas compran el acceso a colecciones completas de revistas de las editoriales. Este modelo de negocio afecta profundamente la estructura del mercado de las revistas. Se ha establecido un sistema de intercambio de resultados de investigación en todo el planeta, pero no llega a todos de manera equitativa. Se han desarrollado algunas características innovadoras, pero se podría hacer mucho más.

El acceso abierto es posible por la digitalización. Los motivos detrás de su aparición están relacionados con el deseo de aprovechar al máximo las posibilidades creadas por las computadoras y las redes. Encontrar una manera de restringir los precios fue un segundo motivo. El mismo espíritu innovador que conduce al acceso abierto, también llevó a explorar nuevos modelos de publicación que tienen como base el acceso abierto.

Principios claves para la comunicación académica en el siglo XXI y deficiencias actuales

Cambios profundos han afectado la publicación académica, pero el proceso en sí se ha mantenido notablemente estable. Incluye cuatro funciones claves que han acompañado la publicación científica desde el siglo XVII: registro (atribución), certificación (revisión por pares), difusión (distribución, acceso), preservación (memoria académica y archivo permanente). La evaluación (de revistas) es otra función que se ha asociado a la publicación académica en las últimas décadas, en particular a través del Factor de Impacto, pero su papel es cada vez más controvertido. Las tecnologías digitales no interrumpen las funciones de la publicación, pero permiten la participación de diferentes actores, y no solo de las editoriales (en el sentido tradicional del término).

El grupo de expertos propuso un conjunto de principios que deben caracterizar la comunicación académica y que pueden ayudar a lograr un cerebro mundial efectivo con los investigadores en su centro: la comunicación académica necesita accesibilidad, máxima facilidad de uso, y capacidad para una amplia gama de contribuciones académicas (datos, software, nuevas formas documentales, etc.). La comunicación académica, dada la naturaleza de su trabajo, también debe apoyarse en una infraestructura basada en estándares abiertos para garantizar el acceso y la interoperabilidad. Los valores específicos vinculados a la comunicación académica llevan a prestar mucha atención a temas de equidad, diversidad e inclusión, y a la necesidad de construir comunidad. También llevan a una profunda preocupación por la calidad y la integridad de las contribuciones académicas. Finalmente, la comunicación académica debe diseñarse de manera tal que promueva la flexibilidad, las innovaciones y, al mismo tiempo, mantenga atención a su rentabilidad.

En su estado actual, el sistema de comunicación académica muestra una serie de deficiencias que deben abordarse. El acceso abierto está lejos de su objetivo de alcanzar el 100% de las publicaciones, e, incluso, cuando están en abierto, el uso se limita porque las licencias de acceso al contenido no están claras o están ausentes. En el aspecto técnico, el artículo, a menudo en formato PDF todavía predomina y la interoperabilidad de las plataformas siguen estando limitadas por las restricciones de la publicación comercial. Las desigualdades estructurales (dinero, recursos, prestigio) también se intensifican por la competencia organizada en torno a los rankings y el factor de impacto, a pesar de que muchos estudios muestran que esas métricas son simplistas y pueden distorsionar el proceso de investigación. La construcción de comunidades de investigación se ve obstaculizada por varias formas de retrasos (revisión por pares, embargos). El proceso de certificación (revisión por pares), si bien es esencial para la comunicación académica, es cada vez más criticado por sesgos, opacidad, etc. Las empresas comerciales también tienden a tratar las nuevas tecnologías como elementos de competencia, favoreciendo la fragmentación y tácticas como el bloqueo. Finalmente, el mercado de revistas, que en sí mismo no está completamente alineado con el debate y la búsqueda de nuevas teorías, conceptos y hechos, también carece de transparencia al considerarlo desde la perspectiva de los costos de producción y la fijación de precios.

Actores claves en el sistema de comunicación académica

Interrelaciones complejas caracterizan a los actores claves involucrados en la comunicación y la publicación académica, mientras que sus roles también están cambiando, según lo permitan las nuevas tecnologías y las nuevas aspiraciones.

En el centro de este ecosistema se encuentran los investigadores, pero ellos mismos muestran contrastantes formas de comportamiento. Por un lado, son buscadores de información; por otro, son buscadores de estatus. Están muy influidos por el sistema de recompensas y las herramientas utilizadas para evaluar su trabajo (en particular, el factor de impacto). Sin embargo, un sistema organizado en torno al factor de impacto privilegia la competencia de todos contra todos, a pesar del hecho de que la academia necesita colaboración. La selección de un canal de publicación por parte de los investigadores está, por un lado, indebidamente influido por una preocupación por los rankings y, por otro lado, está desacoplado de las implicaciones financieras de su elección. Con los cargos por procesamiento de artículos (APC), los investigadores están más directamente involucrados con las dimensiones financieras de la publicación académica, pero este elemento también puede traducirse en otras formas de disputa por fondos limitados. Los investigadores, por lo tanto, necesitan encontrar formas de actuar de manera más colaborativa, más colectiva, y necesitan afirmar estos propósitos para equilibrar la competencia con la cooperación y la colaboración. Las sociedades científicas y otras comunidades de investigadores están mejor posicionadas para impulsar el cambio en todos los aspectos de la comunicación académica. Finalmente, se debe tener en cuenta un subconjunto importante, aunque poco estudiado, entre los investigadores: en la interfaz del mundo de la investigación y las editoriales, se encuentran los editores de revistas y los miembros de los consejos editoriales.

Las universidades y los centros de investigación buscan fomentar la investigación y la difusión del conocimiento entre las comunidades de investigación y la sociedad en general como parte de sus misiones. Sin embargo, las universidades y los centros de investigación se financian de varias formas (fondos gubernamentales o privados) y su base financiera está relacionada con varias formas de evaluación y rankings. Como resultado, muchas instituciones intentan diseñar sus incentivos y herramientas de evaluación para asegurar mejores rankings nacionales e internacionales.

Las universidades y centros de investigación colaboran y, a la vez, compiten entre sí. En este escenario, es una ventaja para ellas ver todas sus contribuciones de investigación disponibles de forma abierta, detectables y reutilizables, pudiendo cambiar su propio sistema de recompensa interna y sus incentivos. Con sus bibliotecas y editoriales universitarias, las universidades y los centros de investigación también tienen los medios para redefinir sus publicaciones y otras funciones dentro del sistema de comunicación académica.

Los financiadores de la investigación y los formuladores de políticas, tanto en el sector público como en el privado, apoyan la investigación con fines de bien público. La financiación de la investigación como un bien público implica una preocupación particular por la calidad, el acceso y la difusión efectiva. A menudo participan directamente en la evaluación tanto de las instituciones, como de los proyectos de investigación. Dichas evaluaciones se basan generalmente en rendimientos medibles, cuyo resultado habitual es intensificar la competencia, incluso en la publicación. Ellos establecen los parámetros cuantitativos de dichas evaluaciones. Los financiadores de la investigación, por lo tanto, pueden afectar directa o indirectamente a todas las funciones de la comunicación académica, y tienen un poder considerable para promover el cambio, especialmente en los sistemas de incentivos y recompensas. Los financiadores y los responsables de la formulación de políticas ya han desempeñado un papel importante en la expansión del acceso abierto mediante políticas obligatorias, así como en el apoyo a la ciencia abierta a través de infraestructuras (repositorios e infraestructura para la publicación pública) o el pago de APC. También se están involucrando cada vez más en otros aspectos de la comunicación académica, incluida la publicación.

Las editoriales, tanto comerciales como sin fines de lucro, son actualmente las principales proveedoras de servicios para investigadores, universidades y otras instituciones de investigación, así como para los financiadores, en todas las funciones claves de la comunicación académica. Compiten entre sí, y la competencia se centra en las "marcas" de sus revistas (expresadas a través de rankings estrictamente cuantificadas), el alcance y la eficiencia de sus servicios y la eficacia de sus interacciones con otros actores involucrados en la comunicación académica. Las tecnologías digitales hacen posible desagregar las funciones claves en la comunicación académica y la publicación. Por lo tanto, es probable que cambien los futuros roles de los actores existentes, y lo que está claro es que la publicación involucra a un número cada vez mayor de actores que brindan servicios de comunicación académica (con o sin fines de lucro), una mezcla de recursos financieros que los apoyan, y nuevos modelos de negocios emergentes. La revolución digital presenta una serie de desafíos (y oportunidades) para las editoriales, entre otros, porque cuestiona cada vez más lo que significa la "publicación" académica. Las incertidumbres actuales en la publicación académica llevan a las editoriales a prestar una gran atención a lo que hace que el sistema actual funcione, en particular los fundamentos del sistema de ranking de revistas. Las editoriales pueden trabajar en nuevos sistemas de evaluación, pero probablemente los diseñarán y aceptarán solo si vinculan el valor económico e intelectual de alguna manera. Las editoriales también pueden ofrecer soluciones para mejorar la presentación y el uso de las contribuciones de investigación en un contexto digital, y pueden optimizar las funciones de publicación en el entorno digital.

Una quinta categoría de actores incluye profesionales, educadores (y sus estudiantes) y otros grupos sociales con interés profesional o personal en la investigación (por ejemplo, pacientes, funcionarios públicos, ciudadanos involucrados en temas específicos, etc.). Este grupo variado, la sociedad en general, en efecto, carece de voz para influir en las orientaciones o prioridades de la investigación. Con frecuencia restringida a la popularización como forma de relacionarse con el conocimiento, esta categoría de actores a menudo se siente alejada de la investigación hasta el punto de cobijar sentimientos de escepticismo. Necesitan acceso abierto y necesitan también canales de comunicación estructurados, en particular, con agencias de financiamiento, responsables de políticas y comunidades de investigación. Deben tener voz en la orientación de la investigación y sus prioridades. También pueden participar en ciertos tipos de proyectos de investigación (que incluyen, entre otros, la recopilación colectiva de datos).

Recomendaciones para actores claves

Investigadores y sus comunidades pueden:

  1. Al participar en la evaluación de la investigación, por ejemplo, en la contratación, promoción, permanencia, y en decisiones de financiación, centrarse en los méritos y el impacto de la obra de un investigador y evitar como indicador el uso de métricas, especialmente métricas basadas en revistas. En particular, deben incorporar las recomendaciones de DORA y el Manifiesto de Leiden en el proceso de evaluación.
  2. Asumir la responsabilidad de asegurar que todas las contribuciones de las investigaciones estén disponibles, ubicables y reutilizables, de acuerdo con los estándares comunitarios, incluidos los principios FAIR (findable, accessible, interoperable, reusable).
  3. Aumentar la toma de conciencia y el sentido de responsabilidad de las implicancias presentes en las elecciones y acciones en sus roles como autores, revisores y miembros de los grupos de toma de decisiones.
  4. Procurar una representación equilibrada y diversa (en términos de género, geografía y etapa de la carrera académica) al buscar colaboraciones, organizar conferencias y comités, al asignar editores y revisores, y construir comunidades como las sociedades científicas.
  5. Trabajar hacia un mayor reconocimiento y apreciación del trabajo de revisión de pares como tarea central de la investigación. Para este fin, apoyar la mayor transparencia, incluida la publicación de informes firmados. Apoyar una mejor capacitación e inclusión, y centrarse en la calidad de la investigación en la revisión por pares (Publons y F1000Research son solo dos de los ejemplos donde las revisiones de los pares pueden ser incluidas en los curriculum vitae de los investigadores).
  6. En el caso de las comunidades de investigadores, tales como las sociedades científicas, desarrollar políticas y prácticas que apoyen los modos de comunicación académica en línea con la visión que se describió anteriormente. Junto a las universidades, las sociedades científicas y otras deben alertar y capacitar a sus investigadores sobre la importancia y las responsabilidades de comunicar el conocimiento, ya sea formalmente, a través de publicaciones, o por otros medios.

Universidades e instituciones de investigación pueden:

  1. Desarrollar políticas y prácticas que aseguren que todos los resultados de las investigaciones estén disponibles, ubicables y reutilizables, de acuerdo con los estándares comunitarios, incluidos los principios FAIR (findable, accessible, interoperable, reusable).
  2. Promover e implementar las recomendaciones de DORA y del Manifiesto de Leiden para asegurar que la evaluación de la investigación tome en consideración la amplia gama de contribuciones académicas y que incluye artículos, preprints, conjunto de datos, software, patentes y materiales (por ejemplo, en decisiones de contratación, mantención y promoción).
  3. Al decidir qué infraestructuras usar, apoyar y contribuir a elegir plataformas que utilicen software libre o de código abierto, que ofrezcan datos abiertos a través de una licencia abierta, y el uso de estándares en abierto siempre que sea posible. Actuar de esta forma también reforzará iniciativas lideradas por investigadores que tienen por objetivo facilitar la comunicación y la publicación académica.
  4. Procurar una representación equilibrada y diversa (en términos de género, geografía y etapa de la carrera académica) al buscar colaboraciones, organizar conferencias y comités, al asignar editores y revisores, y construir comunidades como las sociedades científicas.
  5. En las negociaciones con los proveedores de servicios, rechazar las cláusulas de no divulgación e incluir cláusulas que permitan el control de costos y precios, y el monitoreo del cumplimiento. Esforzarse por facilitar la acción colectiva con otras instituciones, por ejemplo, compartir datos de costos y precios a través de iniciativas conjuntas (por ejemplo, OpenAPC).

Financiadores y creadores de políticas públicas pueden:

  1. Desarrollar políticas -junto con apropiados mecanismos de financiamiento- para asegurar que toda la investigación que provenga de tal financiamiento esté disponible para todos, en cualquier lugar y sin barreras de acceso y restricciones a la reutilización.
  2. Cuando sean evaluadores de investigadores, asegurar que estén consideradas el conjunto de contribuciones (publicaciones académicas, pero también datos, software, materiales, etc.) y actividades (tutorías, clases, revisiones de artículos, etc.) y que los procesos y criterios de evaluación sean transparentes y apropiados a los programas de investigación de los financiadores.
  3. Desarrollar mecanismos de financiamiento que soporten el desarrollo de infraestructuras de publicación académica abiertas, interconectadas y distribuidas, y por su mantenimiento en el largo tiempo.
  4. Considerar cómo las políticas de financiamiento afectan la diversidad y la inclusión de la investigación a escala global. En particular, los financiadores deben trabajar para garantizar que las juntas de revisión, comités, paneles, etc., sean diversos en términos de género, geografía y etapa de la carrera académica.
  5. Trabajar con los demás actores del ecosistema de la comunicación académica para garantizar que los costos de la investigación estén disponibles en abierto para todos, en cualquier lugar, sin barreras ni restricciones y sean, igualmente, abiertos y transparentes.

Editoriales y otros proveedores de servicios pueden:

  1. Desarrollar y anunciar públicamente planes de transición para avanzar, tan pronto como sea posible, al acceso abierto integral (Springer Nature y Elsevier tienen visiones diferentes con respecto a esta recomendación, como resultado de extensas discusiones con el grupo de expertos).
  2. Desarrollar, utilizar y respaldar herramientas interoperables (incluido el software de código abierto, siempre que sea posible) y de servicios, no solo para facilitar el acceso y la reutilización de los resultados académicos, sino también para facilitar intervenciones innovadoras de nuevos participantes.
  3. Procurar diversidad balanceada (incluido, pero no limitado a, género, geografía y etapa de la carrera académica) entre los autores, revisores y editores que trabajan con publicaciones.
  4. Fomentar la transparencia y la responsabilidad en la revisión por pares, por ejemplo, mediante la publicación de informes de revisión por pares, y las respuestas de los autores, en los artículos publicados.
  5. Hacer públicos todos los costos de la publicación (incluidos los precios especiales y las exenciones), proporcionar descripciones completas de los servicios prestados, a fin de permitir el desarrollo de un mercado transparente y de costos efectivos, diseñado para respaldar la comunicación abierta y la reutilización de todas las contribuciones académicas.
  6. Experimentar con nuevos enfoques para la evaluación y la comunicación de los resultados de la investigación, compartiendo los resultados para que estas evidencias puedan ayudar a optimizar sistemas futuros.

Profesionales, educadores y otros grupos pueden:

  1. Organizarse y abogar por el libre acceso (y el derecho al reúso) de los resultados de investigación financiados con recursos públicos.
  2. Comunicarse con los financiadores, las instituciones de investigación y los encargados de formular políticas a fin de desarrollar nuevos canales de comunicación, nuevas formas de creación y planificación conjunta de la investigación, además de otras formas de financiamiento en respuesta a las necesidades, preocupaciones y problemas que emanan de la población en su conjunto.
  3. Buscar oportunidades para participar en temas y resultados de investigación que sean de interés para los grupos sociales y sus comunidades.
  4. Proponer temas o preguntas de investigación que estén mal expuestas o insuficientemente expuestas (por ejemplo, contactando a investigadores relevantes, atrayendo la atención de otros actores en el sistema de ciencias o movilizando acciones con grupos de interés organizados).

Observaciones finales

La situación actual revela fallas importantes en el sistema de publicaciones académicas. Debido a que en la próxima década la publicación académica y la comunicación estarán principalmente determinadas por las formas en que los actores esenciales interactúen entre sí, buscar una solución tecnológica a estos defectos no será suficiente. Otras dos ideas también han pasado a primer plano: las principales fuentes de dinero están en manos públicas o sin fines de lucro, y las funciones claves de la publicación pueden ser fácilmente desagregadas y reasignadas entre los actores.

El elemento estructural más importante del actual ecosistema de investigación es el sistema de evaluación, en particular el factor de impacto. La preocupación directa o indirecta por el factor de impacto da forma a muchas de las decisiones tomadas por numerosos actores claves, investigadores, universidades e instituciones de investigación. El factor de impacto también determina muchas de las estrategias o tácticas desarrolladas por las editoriales. Eliminar el uso del factor de impacto crearía desafíos reales, aunque específicos, para cada categoría de actores. Para investigadores, universidades, centros de investigación, y para los financiadores, afectaría de manera diversa los hábitos profundamente arraigados de los rituales de evaluación. La idea de abandonar por completo el factor de impacto preocupa a muchos actores. Solo los financiadores pueden actuar con relativa libertad del factor de impacto. Por un lado, no son rankeados y, por otro, controlan gran parte del dinero disponible para todas las fases de la investigación. Cualquier intento de cambiar el ecosistema de publicación es difícil de imaginar sin un papel central, de liderazgo y estratégico por parte de las agencias de financiamiento.

En alianza con las instituciones de investigación, sus bibliotecas, investigadores (en particular, con la ayuda de sociedades científicas), los financiadores pueden reformar el panorama general de la publicación y comunicación académica, logrando un mejor equilibrio entre los sectores público y privado del ecosistema. En particular, los financiadores pueden garantizar la presencia de infraestructuras abiertas, estándares abiertos y acceso abierto a todos los resultados obtenidos con sus aportes. Pueden elegir involucrarse con algunas o con todas las funciones de la publicación, y pueden hacerlo de manera tal que se asegure la presencia de un grado óptimo de apertura a la publicación científica.

Obviamente, el liderazgo a asumir por las agencias de financiamiento tendrá que ser apoyado por los demás actores. Los financiadores controlan algunas fases estratégicas de la evaluación de la investigación, y la colaboración con los investigadores, las universidades y los centros de investigación debería ser directa. Con las editoriales, es claro que la cooperación también es necesaria, y alentamos a las editoriales a que presenten la más amplia gama de evidencia posible para contribuir con información útil a la toma de decisiones. Trabajar con el público general en todas sus formas debe incluir imaginar y crear canales de comunicación que permitan a la población ejercer su influencia en prioridades y orientaciones de la investigación. Por su parte, algunas editoriales podrán encontrar dificultades para diseñar modelos de negocio que no tengan en cuenta la evaluación de la investigación; en general, todos ellos necesitarán, cada vez más, adaptar las normas y mandatos que excluyen algunos modelos comerciales.

Fuente:
European Commission (2019) Future of Scholarly Publishing and Scholarly Communication. Report of the Expert Group to the European Commission. Luxembourg: Publications Office of the European Union. https://publications.europa.eu/s/klZa

Traducción: Dr. Manuel Loyola
Editor: Dr. Francisco Osorio

Foro de Editores Científicos de Chile
Febrero de 2019

Imagen de Claudio Montes

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